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Environs es

Aytré es una ciudad limítrofe de La Rochelle de 9151 habitantes. Su pasado histórico testimonia desde hace mucho tiempo su ocupación territorial. Por otra parte en el momento de la gran sede de La Rochelle en 1627, Luis XIII vivía en eso ya alternativamente con Laleu.
Esto se explica por la presencia de Richelieu a la granja situada justa frente al camping, la casa vasta de tortura para los pobres rochelais escapados.
El centro ciudad es todavía rellenada por otra parte de eso de túneles que según la leyenda le unirían Rochelle (torre de los 4 sargentos) a Angoulins (granja Richelieu).
Poco a poco esta ciudad será colonizada por el saulniers que se desplazará más tarde a los mínimos, el ostreiculteurs luego por los obreros, en particular los ferrocarriles.
La playa de Aytré (3 km de longitud) se hará muy rápidamente la playa de los habitantes, que vendrá en masa para bañarse allí. En efecto su asa natural amontonó desde hace tiempo una arena fina. Contrariamente a las playas del centro ciudad que son artificiales, con arena importada por el ile de Ré.

De su proximidad del centro ciudad de Rochelle, Aytré es un sitio privilegiado para alojarse evitando así los inconvenientes de la gran ciudad para apreciar el espíritu del barrio todavía presente. La ciudad se transforma pues en dormitorio común.

Al descubrir el caballo de Aytré coloca del correo, la iglesia y la fabrica Alstom (TAV y tranvía) que ofrece a veces sus puertas a la visita.

La Rochelle es una ciudad de 100 000 habitantes con su aglomeración. Su nombre viene de rupella (el pequeño peñasco en latino), porque la ciudad es crea sobre una parte rocosa.
Durante mucho tiempo, la ciudad fue accesible sólo por el mar, lo que se explica en parte su mala accesibilidad de carretera. A causa de esta particularidad, sacó provecho mucho tiempo de su comercio marítimo.
Un día con los ingleses, el día siguiente con franceses. Los armadores devolvieron La Rochelle rico y próspero. Puede ser demasiado. Los reyes de Francia, decidieron entonces enderezar las culpas de la bella protestante. Guapa y rebelde, pero francés.

Esto es sólo un resumen lo que es más simplista y demasiado breve. Pero es un aproximación posible para comprender toda la camada histórica de la ciudad, un medio de no pararse sobre sus restaurantes o sus bares.
La ciudad es en efecto intacta, la vieja ciudad conservó sus calles apretadas de en otro tiempo y posee número de edificios interressants. El simple hasta de pasearse en su centro equivale a una visita de museo. Deje enfurecerse en la adulación servil dulce de una balada de día y de noche.

La isla de Ré la que la reputación no tiene que hacer más, es una isla toda en longitud, cerca de 30 km. Supo conservar una gran autenticidad de sus pueblos e infraestructuras. Sean de sus parques ostreicoles, de sus esclusas a peces o de sus pantanos salinos.
Aunque el puente a llevado un poco de su encanto insular, recobramos allí siempre las visiones de infancia. Sería aquel sólo por el color de los postigos. Los municipios también velan que no construyen sobre la costa de infames edificios, se juegan más bien a pequeñas casas características.

El mejor modo de desplazarse queda allí la bicicleta. En efecto, de numerosas pistas para ciclistas el sillonent. Podemos ir del puente hasta el faro de las ballenas sin ningún problema, visitando los pueblos.

Las playas presentan también un cierto intêret, si se olvida a la muchedumbre ammassée sobre las servilletas. Es a menudo difícil de encontrar un pequeño plaza para poner la Siena.

La isla de Aix seguramente es el menos conocido unas islas de nuestra costa. Pero este trozo de tierra miniatura no menos interressant.
En menos de las dos horas, efectuamos la vuelta de la isla a pie sin ser molestado por los coches. Las aquí son prohibidas allí. Sólo dos o tres vehículos urgentes circulan allá.

Descubrimos playas múltiples, acantilados, caletas, pinares y napoleónicas fuertes. A cada avanzada nos encontramos extrañados sobre un espacio por muy pequeño. Más aun cuando el panorama es muy agradable

No hay que olvidar, por supuesto, una sin servidumbre de luces sobre Boyardo Fuerte, bien conocido desde hace algunos años.

Accediendo a eso por barco desde El rochelle o por cuba desde Fouras, usted pasará un día excelente en la isla de Aix.

Rochefort es una ciudad marina por excelencia. Su historia es trés orientada por la construcción naval. Vió nacer de numerosas fragatas y otros edificios reales en la bella época.
La cordelería real es el testigo que vive bien de su pasado. Sin hablar de la reconstrucción actual de Hermione gran atracción turística y verdadera prueba de paciencia para un puñado de hombres valientes.

Al visitar, los parques del centro ciudad de La rochelle, las baladas en el paseo marítimo, el pantano dulce, sanlants. ¡ El zoo de La Palmyre, el valle saintongeais, las bodegas de Coñac, Brouage, el museo marítimo y el INDISPENSABLE acuario de La rochelle imposible de ser exhaustivo sobre nuestra región qué se dejará descubrir sólo sobre largos meses de búsquedas!

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